miércoles, 1 de febrero de 2012

Novela de 1º ESO

Este año doy clase en 1º de ESO. Es una nueva experiencia y como siempre, habrá que aprovechar. Estamos escribiendo uan novela entre todos. Ya vamos por el tercer capítulo. Os voy a dejar el arranque.

DINCINA EL PEQUEÑO PAÍS
Capítulo I

 Había una vez una familia que tenía dos hijos y no les llegaba para comer. Vivían en un país llamado Dincina.  Era muy pequeño ya que había perdido  terreno tras la guerra contra varios países como: Alemania, Francia, Holanda y Bélgica.  El padre se llamaba José Antonio y tenía 45 años. La madre se llamaba Cristina y estaban separados. Él trabajaba de pintor y ella de ama de casa. Sus hijos iban al colegio andando. Estaba a un km y medio. Se llamaban David y Marta.
 Hace bastante tiempo cuando no había guerras en Dincina, tenían una casa de dos habitaciones, una cocina, un cuarto de baño y una terraza. Carecían de dinero para comprar comida, así que lo tenían que robar para que no se murieran de hambre. Por la noche cuando se iban a dormir, debían tener mucho cuidado para que no les entraran a robar y si entraban tenían a un perro llamado Scooby que les ladraba. Entonces los ladrones se iban corriendo por miedo al perro.
            En la casa, había desde hacía muchísimos años, antes de que ellos vivieran allí, un horrible jarrón. Tenía unos extraños dibujos en relieve. Marta, la más pequeña, se quedaba muchas tardes hipnotizada ante las figuras de color verde que sobresalían.
            Un día, David y marta discutieron por un trozo de pan. Entonces la madre tuvo que separar a sus dos hijos y el mayor decidió vengarse, pues su hermana había salido ganando. Rápidamente, cogió el jarrón de los relieves y lo colocó boca abajo, con la intención de romperlo en mil pedazos contra el suelo. Justo detrás, había un espejo del mismo estilo, también verde.
Por un instante, Marta se quedó con la boca abierta y observando el reflejo del jarrón. Los dibujos del marco del espejo se habían acoplado perfectamente con los de la vasija verde. Aquello formaba una especie de mapa. La niña se acercó, mientras David no sabía cómo reaccionar. Allí había una inscripción que decía:
“El gran tesoro de la Giralda. La piedra de fuego”.

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